Número de Graham y test del inversor defensivo
Aplica los criterios del inversor defensivo de Benjamin Graham: PER < 15, P/B < 2.5, PER × P/B < 22.5, y el valor intrínseco √(22.5 × EPS × BV).
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Test del inversor defensivo
Los cinco criterios de Graham
- ✗ PER < 15 — 24.00
- ✗ P/B < 2,5 — 4.00
- ✗ PER × P/B < 22,5 — 96.00
- ✓ Beneficio por acción positivo — 7,5 €
- ✗ Precio por debajo del número de Graham — 180 €
¿Qué es esto y cómo se usa?
Benjamin Graham escribió sus criterios para el «inversor defensivo» —el que no quiere dedicarle tiempo a esto— en una época sin ordenadores, buscando una forma mecánica de descartar empresas caras o frágiles sin tener que estudiarlas una por una. La idea era protegerse de uno mismo: si la acción no pasa el filtro, no la compras y te ahorras la discusión.
Aquí se aplican los criterios más usados —PER por debajo de 15, precio/valor contable por debajo de 2,5 y el producto de los dos por debajo de 22,5— más su famoso número de Graham, la raíz de 22,5 × beneficio por acción × valor contable por acción, que sale de esas mismas dos condiciones y hace de tope orientativo de lo que estarías dispuesto a pagar.
Y ahora la parte que casi nadie cuenta: estos criterios envejecieron mal en un tipo concreto de empresa. Funcionan cuando el valor de una compañía está en cosas que figuran en el balance: fábricas, inventario, inmuebles. En una empresa de software o de servicios, lo que vale es la marca, el código y los clientes, que la contabilidad no reconoce como activo; su valor contable es ridículo y el ratio precio/valor contable se dispara aunque el negocio sea excelente. Aplicar Graham a una tecnológica no te dice que esté caro, te dice que la métrica no sirve ahí.
El otro riesgo es el contrario: un PER bajo también puede ser una trampa. Si el beneficio del último año fue el pico de un ciclo —una petrolera con el crudo alto, una constructora en plena burbuja— el PER sale precioso justo antes de que ese beneficio se desplome. Graham exigía además varios años de beneficios estables y de dividendos pagados, precisamente para evitarlo.
Preguntas frecuentes
¿De dónde salen los números que aparecen rellenos?
De las cuentas presentadas ante la SEC, no de una estimación: el beneficio por acción y el valor contable vienen de los formularios XBRL de EDGAR para las empresas estadounidenses del catálogo, con la fecha del periodo al que corresponden. Si un dato no se puede obtener, el campo se queda vacío en lugar de rellenarse con algo aproximado.
¿El número de Graham es el precio objetivo?
No, y confundirlo es el error típico. Es el precio máximo que las dos condiciones de Graham permitirían pagar, no una previsión de a cuánto va a cotizar. Que una acción esté por debajo no significa que vaya a subir: significa que, con estos números, no estás pagando de más por lo que hay hoy.
¿Sirve para bancos?
Con cuidado. En un banco el valor contable sí es una referencia útil —su negocio es el balance— pero el PER se distorsiona con las provisiones: en un año de saneamientos el beneficio se hunde y el PER se va a las nubes sin que el negocio haya empeorado tanto. Para banca conviene mirar el precio sobre valor contable tangible y la rentabilidad sobre recursos propios.
¿Y si no pasa ningún criterio?
Es lo normal en mercados caros, y es información: cuando el filtro no deja pasar nada, suele ser porque la valoración general está alta. El CAPE de Shiller mide eso mismo a nivel de índice. Que un filtro conservador se quede vacío no es un fallo del filtro.
¿Puedo comprar solo con esto?
No. Esto descarta, no elige. Graham lo planteó como una primera criba para quitarse de encima lo que no merece estudio, y sus siete criterios completos incluían tamaño mínimo, solidez financiera, estabilidad de beneficios y un historial de dividendos que aquí no se comprueban. Lo que sale es un punto de partida.