Impacto de comisiones y TER a largo plazo
Calcula cuánto te cuesta a 30 años invertir en un fondo con TER 1.5% en vez de un ETF con TER 0.20%. La respuesta sorprende.
Tu inversión
Una diferencia de 1.30% de TER durante 30 años te cuesta el equivalente a 222.802 €. Eso es 25% de tu cartera final. John Bogle dixit.
¿Qué es esto y cómo se usa?
Una comisión anual parece insignificante —1,5% frente a 0,20% suena a «nada»— pero se cobra todos los años sobre todo el capital, incluido el que has ganado. Por eso no le quita a tu cartera un 1,3% al final: le quita un 1,3% cada año a una bola de nieve que debería estar creciendo, y el agujero crece con ella.
La cifra que sale abajo suele ser la sorpresa del día. Es la palanca más fácil que tienes: no exige acertar con ningún valor ni adivinar el mercado, solo mirar el TER de lo que ya tienes y cambiarlo por algo equivalente y más barato. Es también la única decisión de una cartera cuyo efecto se conoce de antemano con certeza — la rentabilidad futura no se sabe, la comisión sí.
Dicho eso, el TER no es todo lo que pagas. Fuera de ese número quedan las comisiones de compraventa y de custodia del broker, la horquilla que pierdes en cada operación, el coste de cambio de divisa si el fondo cotiza en dólares, y la diferencia de seguimiento: un fondo barato que replica mal su índice puede acabar costándote más que otro con un TER algo mayor que lo replica bien. Compara el TER, pero no te quedes solo con él.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente el TER?
El coste total anual del fondo o ETF, expresado en porcentaje del patrimonio: gestión, depositaría, auditoría y gastos administrativos. No se te cobra en una factura, se descuenta del valor de la participación día a día, y por eso casi nadie lo nota. La rentabilidad que publica el fondo ya lo tiene descontado.
¿De verdad se nota tanto un 1%?
Sí, y la razón es que el porcentaje se aplica sobre un capital que crece. En los primeros años la diferencia es calderilla; a veinte o treinta años se come una parte grande del resultado final, que es justo el tramo en el que estabas confiando para jubilarte. Pon tus números arriba y te sale la cifra en euros.
¿Un fondo caro no será mejor gestionado?
Puede serlo, y algunos lo son. El problema es que la comisión es segura y el acierto no: el gestor cobra su 1,5% ganes o pierdas, así que tiene que batir al índice por más de esa diferencia todos los años solo para empatar. Los estudios de persistencia enseñan que muy pocos lo consiguen de forma sostenida, y que quién lo va a conseguir no se sabe por adelantado.
Tengo un fondo caro, ¿lo vendo ya?
Cuidado, porque en España vender materializa la plusvalía y hay que pagar por ella. Si es un fondo de inversión tienes una ventaja que los ETF no dan: puedes traspasarlo a otro fondo sin tributar y el coste de adquisición viaja contigo. Si es un ETF o una acción, la venta sí tributa, así que compara lo que te ahorras en comisiones con lo que pagas hoy a Hacienda antes de mover nada.
¿Y las comisiones del broker?
Van aparte y en una cartera pequeña pueden pesar más que el TER: 10 € de comisión sobre una compra de 200 € son un 5% de entrada que ninguna gestora te cobraría. Para eso está el comparador de brokers, con las tarifas y la fecha en que se comprobó cada una.