El coste real de un gasto recurrente
Cuánto te cuesta de verdad una suscripción mensual: lo que pagas más lo que ese dinero habría llegado a ser invertido durante años.
El gasto que evalúas
Una suscripción, un café, un coche...
¿Qué es esto y cómo se usa?
Un gasto de 50 € al mes no cuesta 50 €. Cuesta 50 € más lo que ese dinero habría llegado a ser. Al 7% anual durante treinta años, esos 50 € mensuales suman 61.000 €: 18.000 puestos por ti y el resto, interés compuesto. Eso es el coste de oportunidad, y es la cifra que no aparece en ninguna factura.
Sirve para decidir con la cabeza fría, no para vivir amargado. Hay gastos recurrentes que valen cada euro y hay otros que llevan tres años cobrándose sin que nadie los use. La diferencia entre unos y otros es lo que esta calculadora ayuda a ver: pon el importe, los años y una rentabilidad que te creas, y mira la cifra final antes de renovar.
Ojo con dos cosas. La rentabilidad que pongas es un supuesto, no una promesa: cambia el 7% por un 5% y verás cuánto se mueve el resultado. Y el número que sale es nominal: dentro de treinta años esos euros comprarán menos que hoy, así que pásalo por la calculadora de rentabilidad real si lo quieres en poder de compra.
Preguntas frecuentes
¿Qué rentabilidad es razonable poner?
La bolsa mundial ha rentado históricamente en el entorno del 7-8% anual nominal a plazos largos, y el S&P 500 con dividendos algo más. Pero eso es una media de décadas con caídas del 50% por medio. Si el dinero de la suscripción lo ibas a dejar en una cuenta al 0%, el coste de oportunidad real es mucho menor: usa la rentabilidad de lo que de verdad harías con ese dinero, no la del mejor caso.
¿No es un poco tramposo comparar un gasto con una inversión?
Lo es si se usa para culpabilizar por un café. El cálculo sólo es honesto cuando la alternativa es real: que ese dinero fuera a ir a tu cartera y no a otro gasto. Aplicado a suscripciones olvidadas, seguros duplicados o comisiones que se pagan por inercia, la comparación es justa y suele ser demoledora.
Entonces, ¿cancelo todo?
No. El objetivo es que el gasto sea una decisión y no una domiciliación. Un gasto de 15 € al mes que usas a diario cuesta a treinta años unos 18.000 € de coste de oportunidad, y puede valer perfectamente la pena; el mismo importe en algo que abres dos veces al año, no. La calculadora pone el precio; el valor lo pones tú.
¿Por qué importan tanto las subidas de precio anuales?
Porque el gasto crece y la comparación se hace sobre una base cada vez mayor. Muchos servicios suben cada año por encima de la inflación, y esa subida se acumula igual que el interés compuesto pero en tu contra: si el precio sube un 10% al año, en siete años pagas el doble por lo mismo.
¿Vale esto para las comisiones de un fondo?
Vale, y ahí el efecto es aún más claro porque la comisión se cobra sobre un capital que crece: no es un importe fijo, es un porcentaje de todo lo que tienes. Para ese caso está la calculadora de impacto de comisiones y TER, que lo modela como lo que es —un peaje anual sobre el saldo— en vez de como un gasto mensual.